Tanto el pasado año en la Escuela, como éste en Helduen Hitza, hemos disfrutado de su alegría, de su sencillez, de su cercanía, de su buen humor; era muy agradable estar con ella.
Los que caminábamos con ella practicando senderismo sabemos que estaba entusiasmada por su "descubrimiento" de esta actividad. Y, como en las marchas le gustaba contemplar esos paisajes tan bellos, hasta "se enfadó" un día porque tenía que ir mirando al suelo para ver dónde debía pisar y no podía verlos, ¡encantadora Olimpia! Ahora estará plenamente feliz.Agur, Olimpia, ¡qué bonito recuerdo guardamos de ti!
C.Y.
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